La gestión inteligente de residuos es un desafío para avanzar hacia modelos productivos más sostenibles y competitivos. En esta entrada, Ángel Román Gimeno, de CoCircular, analiza cómo la tecnología impulsa un cambio de paradigma en la economía circular y su aplicación práctica en sectores estratégicos como la construcción, la industria y el retail.

La economía circular ha dejado de ser un marco teórico para convertirse en una palanca real de competitividad. En sectores intensivos en generación de residuos, como la construcción, la industria o el retail, la forma en la que se gestionan estos flujos tiene un impacto directo no solo en el desempeño ambiental, sino también en la eficiencia operativa y, por lo tanto, en la cuenta de resultados.
Uno de los principales retos a los que se enfrentan las empresas es la falta de visibilidad sobre lo que realmente ocurre con sus residuos. En España, únicamente alrededor del 30% de los residuos de construcción y demolición se valorizan, mientras que el 70% restante terminan en el vertedero. Incluso cuando pasan por gestores autorizados, una gran parte de esos residuos no se aprovecha debido, en muchos casos, a una deficiente segregación en origen. Este contexto pone de manifiesto que el problema no es únicamente normativo, sino estructural.
La entrada en vigor de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados en 2022, que fija objetivos como alcanzar el 70% de valorización, ha supuesto un punto de inflexión.
Sin embargo, este salto no puede abordarse con los modelos tradicionales de gestión. Requiere incorporar tecnología que aporte trazabilidad, datos en tiempo real y un enfoque más estratégico desde el inicio de los proyectos.
La experiencia práctica demuestra que este cambio es posible. En CoCircular, trabajando con más de 200 empresas de distintos sectores, se han alcanzado tasas medias de valorización superiores al 90%, muy por encima tanto del 30% de media nacional y del 70% que exige la nueva ley.
Esto implica que de los 6,3 millones de toneladas de residuos que llevamos gestionadas, más del 90% han sido reincorporados al sistema productivo como materias primas secundarias, evitando más de 94.000 toneladas de CO₂ y el uso de más de 676.193 m2 de vertedero, es decir, de suelo natural que no ha tenido que destinarse a la acumulación de residuos.
Estos resultados no responden a una mejora puntual, sino a un cambio en la forma de gestionar. La digitalización del proceso permite conocer con precisión q qué residuos se generan, en qué cantidades, con qué nivel de segregación y cuál es su destino final. A partir de ahí, es posible tomar decisiones informadas, optimizar la selección de gestores y maximizar la valorización.
En este punto, uno de los elementos diferenciales es la capacidad de conocer y estructurar la cadena de valor del residuo. En CoCircular hemos mapeado más de 33.000 actores, incluyendo miles de gestores y valorizadores autorizados, lo que nos permite recomendar en cada caso las opciones que mejor se ajustan al tipo de residuo, a su tratamiento más eficiente y a su proximidad geográfica. Esta optimización no solo mejora los porcentajes de valorización, sino que también permite reducir la huella de carbono asociada al transporte, minimizando las distancias entre el punto de generación y el tratamiento final.
A nivel operativo, este enfoque también genera eficiencias tangibles. La incorporación de herramientas digitales y automatización permite reducir la carga administrativa, con ahorros de hasta 10 horas por persona al mes, y optimizar costes, con reducciones de costes potenciales en torno al 26%. Además, la mejora en la segregación en origen puede alcanzar incrementos superiores al 45% en su valorización, un factor clave para evitar que residuos potencialmente valorizables no acaben en vertedero.
La aplicación de innovación tecnológica, incluyendo inteligencia artificial, permite además avanzar en la automatización de procesos como la identificación y clasificación de residuos, facilitando una gestión más ágil y precisa. En este sentido, la tecnología no se plantea como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para resolver problemas operativos concretos y mejorar la eficiencia del sistema.

Aunque el sector de la construcción ha sido nuestro principal ámbito de actuación, este modelo está demostrando su capacidad de adaptación a otros sectores. Los proyectos piloto desarrollados con compañías como L’Oréal o Iberia evidencian que la aplicación de criterios de economía circular, apoyados en tecnología y acompañamiento técnico, es igualmente efectiva en entornos industriales y de retail, donde la gestión de residuos presenta desafíos distintos, pero igualmente relevantes.
En definitiva, la clave reside en pasar de una gestión reactiva y poco visible a un modelo basado en datos, trazabilidad y toma de decisiones informadas. En ese proceso, la combinación de tecnología, conocimiento técnico y ejecución operativa se posiciona como un elemento determinante para transformar el residuo en un recurso con valor económico y ambiental.
Esta entrada al blog es una aportación de Ángel Román Gimeno, director Comercial de la empresa CoCircular, quien participó como ponente en el webinar "Del Residuo al Recurso - Economía Circular y Digitalización para Liderar el Cambio" el pasado 24 de marzo, organizado por la Oficina CIDE de la Fundación Laboral de la Construcción de Las Palmas.

