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Hablemos de Transformación Digital...

Continuamente escuchamos en cientos de post, conferencias o ponencias varios chascarrillos del tipo “esto no es el futuro es el presente” o una de mis favoritas “esto va muy deprisa” sin entrar a debatir sobre cada una de ellas. 


Si bien los empresarios son conscientes de que el mercado ha cambiado, no se profundiza en qué consiste realmente y de qué hablamos cuando decimos transformación digital. El término transformación digital no es especialmente de mi agrado debido a que durante toda la historia la aparición de tecnología ha significado un esfuerzo por parte de las empresas para adaptarse y ser más competitivos. Quizás la diferencia con la que nos encontramos ahora es que por primera vez el gran público dispone de esta tecnología antes y de forma más barata en sus hogares, que en el trabajo.

Cuando empecé a trabajar el portátil y el móvil de empresa que me facilitó mi empresa era sin duda la mejor máquina que había tenido en mi vida, pero en la actualidad todos manejamos un nivel de tecnología muy superior en nuestros hogares que en el trabajo, convirtiéndose este en el lugar donde utilizo tecnología anticuada.

El reto para las empresas es exactamente este, el realizar un uso de la tecnología de manera que el puesto de trabajo funcione como la realidad exterior. Esto puede sonar exagerado, pero piensa en lo que tardas normalmente en comprar un billete de avión, incluso por el móvil, y ahora compáralo con lo que tardas en imputar tus dietas o gastos en la herramienta ERP de tu empresa, o lo que tardas en buscar un archivo en el trabajo y cuánto se tarda en buscar algo en Google.

El problema viene de que al repetir como mantras siempre los mismos ejemplos, como el famoso “Airbnb es la cadena hotelera más grande del mundo y no tiene ni una sola habitación” es difícil saber cómo empezar a trabajar en el problema de actualizarse ya que los ejemplos nos quedan demasiados lejos y nos falta una guía para implementar ésta mal llamada transformación digital.

Hemos caído en la obsesión de que todo pasa por crear modelos de negocio nuevos para poder competir y esto es sencillamente imposible para el 99,9% de las empresas. Este cambio tiene el problema de que no es una metodología o un framework a implementar, sino que cada empresa debe hacer un ejercicio de autoconocimiento  para aprender de sus procesos y utilizar la tecnología, o no, para conocer mejor a sus clientes  y a sí misma para ser cada día un poco más competitiva. 

Para algunas pymes la transformación digital consistirá en instalar Gsuite y optimizar su forma de trabajar con las herramientas de trabajo colaborativo, mientras que para otras tendrán que crear departamentos enteros de productos digitales y cambiar completamente su modelo de negocio.

A mí particularmente, me gusta empezar por los procesos e implementar herramientas lo más sencillas posibles que los optimicen. En este punto es interesante como las metodologías ágiles permiten a las empresas, de una manera sencilla y barata, absorber trabajo a la vez que mejora la calidad de vida de los trabajadores fomentando la proactividad y la participación generando menos absentismo y menor coste de retención de los trabajadores.

Una vez tengamos una buena organización basada en procesos testados y mejorados, es el momento de abordar el conocimiento de cliente. En esta etapa el análisis, el marketing y técnicas de diseño de producto como el desingn thinking nos permitirán ser más competitivos por nuestros servicios, debido a nuestro conocimiento del cliente.

Finalmente, en ocasiones tras muchas interacciones de las fases anteriores y con algo de suerte, encontraremos nuevos modelos de negocio que nos permitirán ser “el ... más grande del mundo que no tiene ningún ...”

 

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