La apuesta autonómica y estatal por cambiar el modelo productivo en el que se cimentó el crecimiento económico hasta 2007 -y, también, según los expertos, la crisis actual- no debe ceñirse sólo al empuje público. Se necesita iniciativa privada, el respaldo de un empresariado a menudo anclado en viejas costumbres y ajeno a las novedades tecnológicas. Así lo ve, al menos, el actual presidente de la Comisión de Nuevas Tecnologías de la Cámara de Comercio de la provincia tinerfeña, Per Thomsen: "Desde luego, debería haber más interés de los empresarios en fomentar este campo. Tienen que ser motores de ese cambio".
Thomsen, auditor de información de sistemas (CISA, en sus siglas en inglés), cree que, por el momento, la inversión privada en nuevas tecnologías está muy vinculada a las subvenciones. Considera, no obstante, que debería llegar más información sobre estas ayudas; en su opinión, la falta de motivación de muchos empresarios "es más una cuestión de desconocimiento de planes como el estatal Avanza o el autonómico de bonos tecnológicos". Para contrarrestarla, apunta, "la Cámara está llevando a cabo una intensa actuación a través de la Red Canaria de Centros de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE)".
Otro obstáculo a la generalización de ese gasto -las firmas canarias son de las que menos dinero destinan a innovación- es la situación geográfica del Archipiélago: "Los recursos aquí son siempre más caros. Mientras que en la Península un empresario tiene a mano la posibilidad de hacer una inversión interesante, aquí todo cuesta mucho más, pues hay que traerlo de fuera. Y esto sólo se soluciona incentivando el transporte para poner la mercancía a disposición de los empresarios de una manera más sencilla y barata".
Apuesta con "sentido común"
La crisis tampoco ayuda. "Ha dañado el poder adquisitivo de los empresarios y, por tanto, ha paralizado mucho las inversiones", sobre todo, señala, de aquellos que acumulan cierta trayectoria. "En la Cámara hemos observado un repunte de los autónomos por los despidos que ha habido en empresas grandes. Han creado sociedades de forma individual o en cooperativas y, precisamente, son los que tienen más potencial para hacer un desembolso importante a corto plazo, mientras que las empresas ya establecidas son las que menos recursos disponibles tienen porque afrontan mayor carga de costes".
En cualquier caso, Thomsen, cuya consultora TYC, especializada en tecnología y la protección de datos informáticos, trata con sociedades de muy distinto tamaño y sector, apela al "sentido común" a la hora de realizar este tipo de inversiones, sobre todo en este contexto económico. "No deben acometerse gastos desmesurados sólo porque haya que innovar. Hay que ser cautos, sobre todo con las nuevas tecnologías. Se puede ir reemplazando material paulatinamente ahora y aguardar a épocas de bonanza".
Pero, matiza, las empresas no pueden perder el tren de la Administración electrónica y deben situarse al mismo nivel que su interlocutor. "La apuesta por facilitar a los ciudadanos el acceso a la información es muy grande a todos los niveles. Además -recuerda-, planes como el denominado E también inciden en la creación de empresas de base tecnológica y nuevos puestos de trabajo".
Fuente: El Día
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